Sobre libros

 

«Para eso nació el hombre marchito. No somos animales poetizados».

«No hablaré de los caballos interiores que galopan dentro de nosotros —no sé si existen—». «El centauro en el jardín», Moacyr Scliar.

«Su soledad, que le hacía presa del más devastador de los tormentos, otras veces le proporcionaba los momentos más brillantes de determinación. […] Este tormento, estos dolorosos interrogantes, necesitaban, necesitaron, una respuesta, una solución inmediata. Como si algo así estuviera permitido a los hombres».

«Preguntándome si la infancia no será más que el lugar donde se siembran profecías».

«Te ofrezco este libro porque es bello e inútil».

«—Una cicatriz quedará siempre. Pero una cicatriz ya es una forma de curación. / —Todo mi cuerpo es una herida. No creo que te lo tenga que explicar. Y si al final me quedara una cicatriz, sería como la de quien se quemó por completo. Yo entera sería una cicatriz».

«Y dicen sus ojos: “Soy el último y el más solitario de los humanos, privado de amor y amistad, inferior por ello al más imperfecto de los animales. Y sin embargo, ¡también yo estoy hecho para comprender y sentir la inmortal Belleza!”».

«Y en el coche, la explosión súbita y triunfante de alegría, porque yo tenía sus mismos ojos, su misma boca y porque iba a ser su más querido y más maravilloso juguete. […] Estoy convencida de que debo al dinero casi todos mis placeres de entonces: el placer de la velocidad en coche, de tener un vestido nuevo, de comprar discos, libros, flores. No me avergüenzo todavía de estos placeres fáciles, y sólo les llamo así porque he oído decir que lo son».

«…Y he deseado siempre pintar la sonrisa, sin lograrlo nunca».

«Miró. El asesino de la pintura», Fernando Castro Flórez.

«Cien años de soledad», Gabriel García Márquez.

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«Y los tres pensábamos en nosotros mismos sin salir de los límites estrechos de aquella vida». · «Nada», Carmen Laforet.

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«Deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. Y, se lo pido de nuevo, dele espacio a su yo hegemónico, déjelo ser, necesita nacer, neesita afirmarse». · «Sostiene Pereira», Antonio Tabucchi.

Libro del desasosiego, Ferando Pessoa

«Libro del desasosiego», Fernando Pessoa.

«Cartas. 1883-1903», Camille y Lucien Pissarro.

«Marina», Carlos Ruiz Zafón.

 

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