Chantal Maillard y el ‘re-cordis’ de «La razón estética»

Su cuerpo se inmoviliza en una curva ajuncada de delicadeza y sus manos frenan el diálogo hasta dar con la palabra exacta. No le vale cualquier otra semejante o falsamente sinónima. Chantal Maillard (Bélgica, 1951), poeta y filósofa, vive para, desde y en las palabras  Sus pausas de exigente y honesta búsqueda, entre tantos términos de una lengua que domina pese a serle de nacimiento extranjera, permiten a quien la escucha observar su pequeña y firme figura, tratar entonces de descifrarla. Sus manos tranquilas, su inquieta mirada de telescopio. «Heme aquí raíz, / savia de impulsos ascendentes, / madre aún, / posible siempre, / anticipada gestación / de un porvenir intruso», dice en uno de sus poemas. Es pura calma inagotable. Un contraste necesario frente al acelerado e impulsivo ritmo que domina hoy, tantas veces sin sentido ni rumbo, en nuestros propios cuerpos.

Autora de poesías como Poemas a mi muerte (La Palma, 1993), el Premio Nacional de Poesía 2004 Matar a Platón (Tusquets), Hilos (Tusquets, 2007) o La herida en la lengua (Tusquets, 2015); y de prosas como Filosofía en los días críticos (Pre-Textos, 2001), La creación por la metáfora. Introducción a la razón poética(Anthropos, 1992) o India (Pre-Textos, 2014), su inquietud siempre se ha sentido especialmente inclinada al proceder de la mente y la razón; cómo pensamos, cómo nos dejamos pensar, cómo somos en respuesta o consecuencia de ello.

Chantal Maillard
El editor junto a Chantal Maillard y José Luis Pardo.

Adecuada misionera del sosiego, publicó en 1998 un ensayo titulado La razón estética. Dentro del que por entonces era su contexto –tanto temático (el concepto de posmodernidad) como personal (una intensa época de estudio dentro del campo de la Estética)–; el libro reflexionaba en torno a la percepción de la realidad y las emociones, y proponía, desde una actitud optimista, una educación en la sensibilidad. Veinte años después, el mundo parece hallarse en una posposmodernidad incómoda e indefinible, la Estética es la rama más repudiada e innecesaria de la ya de por sí ignorada Filosofía y tener, o mejor dicho conservar, una actitud optimista respecto al futuro se muestra como una pérdida de tiempo y de la escasa inocencia o ilusión que tal vez aún nos quede.

Cuando el mundo está derrumbándose hay que replantearse el modo racional con el que fue planteado.

Precisamente debido a ese desastre, a esta aparente insalvable situación, Galaxia Gutenberg ha decidido reeditar La razón estética. En una cálida velada, mientras se sucedían, eternos en su prisa, el atardecer y el anochecer, el pasado lunes 2 de octubre la autora presentó en el hotel Iberostar Las Letras de Gran Vía esta renovada versión de su obra en coloquio con José Luis Pardo (Madrid, 1954); filósofo y autor de títulos como La metafísica. Preguntas sin respuesta y problema sin solución (Pre-Textos, 2006), Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas (Galaxia Gutenberg, 2007) o Estudios del malestar. Políticas de la autenticidad en las sociedades contemporáneas (Anagrama 2016).

«No sé si sería pertinente hoy hablar de razón “estética” –iniciaba el acto Chantal–, pero sí hay algo muy vigente, algo que contaba en el prólogo a la primera edición: cuando un mundo se derrumba porque sus valores ya no lo sostienen ni pueden tampoco trocarse por otros, importa preguntarse por el modo de racionalidad con el que fue diseñada su estructura, importa darnos cuenta de que no son los valores lo que habrá de reemplazarse, sino el modo de ver y de utilizar la razón, y de que la necesidad de que haya valores forma parte también, muy probablemente, del mundo que ha caído». Nada más vigente, sin duda, que estas palabras.

Chantal Maillard
Ilustración de Drácula de Fernando Vicente.

Y que el asombro, la curiosidad, el posarse de las cosas, lo profundo; sean devueltos a esos valores, o restos de ellos, que la sociedad de nuestros días trata de mantener. De ello conversaron ambos filósofos en breves soliloquios, desde ese educar en la sensibilidad (aprendiendo a distinguir la procedencia de las emociones, observando cómo se ensamblan con los valores inculcados), la peligrosa tendencia a convertir la asistencia a un acontecimiento en espectáculo, los «mitos» de la actualidad (no ligados ya a la religión como a la cultura popular) y, de ahí, de todo un interesantísimo entramado de reflexiones, al protagonista del coloquio, no en vano llamado «Donde Drácula adquiere conciencia moral».

«La razón tiene que estar dentro de la vida, es un instrumento de la vida».

Fascinante personaje donde los haya, Chantal se sirve de su misterio y llamativa evolución a lo largo de toda nuestra literatura (y demás artes) como reflejo del movimiento racional y humano a través del tiempo y, también, como reflejo de la lucha entre lo humano y lo inhumano. Desde su salvaje tragedia original –“original” en cuanto inicial, en cuanto origen y naturaleza– a la integración y asimilación social. Para ello, dos ejemplos de dos distintos modos de esa integración: la famosa saga Crepúsculo o Sólo los amantes sobreviven de Jim Jarmusch. El vampiro, progresivamente, ha sido domesticado. Antropomorfizamos a las bestias, las humanizamos. Neutralizamos sus instintos, su ferocidad natural, hasta eliminarla. «El sentimentalismo –afirmó la filósofa –es una de las cosas que más daño hacen a la convivencia con el animal». «Cuando domesticamos a un animal le perdemos y faltamos al respeto», respondió José Luis. Y ella, con aire melancólico, concluyó: «sería hermoso poder ver y aceptar a la fiera en su fiereza».

En movimiento cíclico, la presentación terminó sobrevolando los grandes temas de su inicio: la espectacularización de la vida, la amenaza del placer por el placer («son los aspavientos del yo»), de convertir todo en un fin, vacío, para sí mismo. «No es lo que debería buscarse como sociedad. La razón tiene que estar dentro de la vida, es un instrumento de la vida». Hoy más que nunca, en 2017, urge una educación en la sensibilidad. Frente a la barbarie, la violencia, la mentira, el desasosiego. Y el tedio, el gran drama interno, la gran lacra de nuestros días que avanza irreductible como un veneno. «El miedo al tedio es lo que nos hace estar permanentemente ocupados, y siempre con las manos en el teléfono móvil. Eso nos impide parar, contemplar, el silencio, interiorizar. Lo pondría como asignatura en Bachillerato. No es algo tan difícil de enseñar –se lamentaba Chantal, visiblemente triste–. Pero es utópico». Por eso, precisamente por eso, Galaxia Gutenberg decidió reeditar La razón estética. Porque sigue siendo, porque es, un libro necesario.


TítuloLa razón estética

Autora: Chantal Maillard

Editorial: Galaxia Gutenberg

Año: 2017

Páginas: 280

Precio: 21,90 €

 

 


Artículo publicado en octubre de 2017 en la revista digital Hombre en camino.